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Punto Limpio en Primer Agua: una invitación a reciclar

Niños en Tirua

Con toda la comunidad escolar de la escuela G439 de Primer Agua, en la comuna de Tirúa, se ha realizado este proyecto de reciclaje de residuos sólidos con énfasis en los desechos orgánicos, que espera entusiasmar también a otros establecimientos a establecer sus propios puntos limpios.

Por Rosa María Verdejo, Paulina Vera,
Fundación PIDEE. www.pidee.cl

Proteger el medio ambiente es un concepto tan amplio como difícil de abordar. A pesar de ello y de las múltiples aristas que implica, es una tarea urgente que requiere iniciativas. La escuela G439 de Primer Agua, ubicada en la comuna de Tirúa, atiende a 150 niños y niñas desde el nivel pre escolar hasta 8º año de enseñanza básica, y cuenta desde hace años con Certificación Ambiental. Una señal que da luces respecto a la valoración y cuidado del medio ambiente de parte de la comunidad y de su directiva. Además, los integrantes de esta comunidad escolar son, en su gran mayoría, de origen mapuche lafkenche, conocedores de historias, practicantes de la diversidad textil y eruditos en la cosmovisión de su pueblo. En ese contexto, la naturaleza es parte de sus conocimientos y educación.

Por esta razón, parecía un buen espacio para proponer una iniciativa ecológica y de protección medioambiental: un proyecto de reciclaje de residuos sólidos, con particular énfasis en los desechos orgánicos. Especialmente considerando que, por años, todos los desperdicios de la escuela han ido a parar a un pequeño vertedero, que no es otra cosa que un hoyo excavado en el fondo del patio de la escuela. Sin duda, una mala solución, que lamentablemente es más frecuente de lo que quisiéramos en localidades donde el municipio no cuenta con los recursos suficientes para hacerse cargo del retiro y disposición final de la basura de toda su población.

La Fundación PIDEE, con el apoyo del Ministerio del Medio Ambiente de la Región del Bío-Bío, se propuso formar una alianza con la comunidad de la escuela Primer Agua para implementar un sistema de reciclaje y la instalación de un Punto Limpio en el sector. Se trataba de buscar alternativas para que la comunidad en su conjunto tomara parte en una iniciativa de cuidado de su entorno educativo, sostenido además en la importancia que tiene la naturaleza para el pueblo mapuche.

¿Por dónde empezar?

La primera tarea a enfrentar fue dar a conocer la propuesta a toda la comunidad, empezando por los docentes, que se mostraron de inmediato entusiasmados. Con ellos se trabajó para generar un Protocolo de Reciclaje adaptado a la realidad específica de la escuela. Se hizo una estimación de la basura total que generan actualmente en sus actividades cotidianas, tanto en cuanto a los desechos orgánicos, como a otros materiales susceptibles de ser reciclados: plásticos, papeles y cartones, latas y tetrapack. Una parte importante de todos estos desperdicios, especialmente en el caso de la basura orgánica, se genera en el casino, durante el proceso de elaboración de los almuerzos y colaciones de los alumnos.

La propuesta consistió entonces, en primer término, en generar un sistema de separación de residuos, punto de partida para su posterior reciclaje.

Respecto al material orgánico, se propuso utilizarlo para la producción de compost o abono orgánico, a través de la técnica de lombricultura. Para eso, se construyeron dos cajones rectangulares de madera con tapa y se ubicaron en un área cercana al actual vertedero. Apenas se terminó su construcción, las “tías” del casino se involucraron en la iniciativa y comenzaron a alimentar la compostera.

Para el resto de los desperdicios, en base al análisis realizado en conjunto con el cuerpo docente y la directiva de la escuela, con apoyo de Fundación PIDEE, se elaboró una propuesta de protocolo de tres etapas para la separación de cada uno de los elementos. La primera separación se estableció dentro de la sala de clases, en cada una de las cuales se dispusieron dos recipientes pequeños, uno para papeles y otro para restos orgánicos. Estos recipientes se deben desocupar diariamente.

Luego, distribuidos estratégicamente dentro del establecimiento, se ubicaron cuatro áreas para la recepción de residuos: en el hall de la escuela, en el patio y en la planta baja (donde se ubican las salas de los preescolares), con tres recipientes cada uno para el depósito de plástico, envases de tetra y papeles. Y otro cerca de la cocina del casino que cuenta con un recipiente extra para latas de conserva.

Finalmente, se habilitó un Punto Limpio en un lugar accesible dentro de la escuela, lo que facilita su utilización de parte de los niños, niñas y adultos de la comunidad escolar, además de permitir una mayor visibilidad tanto dentro como hacia el exterior de la escuela.

Las buenas ideas son contagiosas

Los esfuerzos que han desplegado hasta ahora todos los actores involucrados ya han comenzado a dar frutos. La motivación de los docentes y de todo el personal de la escuela, el entusiasmo de los niños y niñas, el compromiso de la dirección de la escuela, junto al apoyo técnico de Fundación PIDEE, se han combinado positivamente y se han traducido en un entusiasmo visible de parte de todos a la hora de llevar a la práctica esta propuesta. Queda claro que la comunidad toda de la escuela de Primer Agua no ha querido dejar pasar la oportunidad de comprometerse con su entorno.

Es este entusiasmo el que permite soñar y otorga espacios para generar nuevas propuestas. Como parte de la planificación del proyecto de reciclaje, se contempla motivar a otros establecimientos de la comuna para instalar sus propios Puntos Limpios y compartir el protocolo de reciclaje y, de esta manera, convertir a la Escuela Primer Agua en pionera en un área tan urgente como indispensable, como es mejorar el manejo y disposición final de la basura.

 

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Punto limpio en escuela Primer Agua

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